Cultivant la imaginació: els contes de 0 a 7 anys

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Movida por mi inquietud de ofrecer a mis hijas materiales y experiencias que las acompañen positivamente en su crecimiento personal, recientemente he asistido a un par de talleres sobre cuentos de los que me llevé información muy interesante y que querría compartir, en parte, con vosotros.

Empezaré por los cuentos para los más pequeños (de 0 a 2-3 años). ¿Realmente necesitan cuentos en esas edades tan tempranas? En el sentido estricto de la palabra, posiblemente no, pero sí que necesitan la presencia, la atención exclusiva y la palabra que les proporciona la escucha de un cuento junto a un adulto, qué decir si se trata de mamá o papá.

Los niños hasta los 2 o 3 años están en la etapa sensorio-motriz (Piaget), todavía no tienen imaginación y ellos son el centro de su universo. Así que los cuentos destinados a ellos deberían ser muy sencillos, tratar sobre escenas de su vida cotidiana, centradas en el “yo”, y con imágenes lo más realistas posibles.

La siguiente etapa, según Piaget, es la mágico-simbólica que comprende, más o menos, entre los 3 y los 7 años. Pero aquí debemos distinguir entre los niños de 3-4 años y los que de 5-7 años. Ambos grupos utilizan ya la imaginación, pero la diferencia es que mientras el primer grupo todavía no crea imágenes propias, el segundo sí. Es decir a los más pequeños la imaginación les viene sugerida desde fuera, mientras que los mayores crean ellos mismos sus propias imágenes. Por ejemplo, un niño de 3-4 se puede imaginar que un peine es un tren, del que tiene una referencia visual previa, pero no crea en su mente un tren volador con alas que echa caramelos luminosos por la chimenea si no lo han visto antes, cosa que un niño de 5-7 años sí puede hacer. Así pues, los cuentos destinados a un grupo y otro también tienen ligeras diferencias.

A las edades de 3 y 4 años les gustan los cuentos sencillos, con ritmo tanto en la forma, que rimen y se repitan las acciones, como en el contenido, personajes que corren, saltan, bailan, cantan, etc. Un par de ejemplos podrían ser el cuento de “El Patufet” y el de “Los tres cabritillos”, pero hay muchos más. Mientras que a partir los 5 años les encantan los cuentos “mágicos” donde aparecen hadas, brujas, príncipes y princesas, dragones, etc. De éstos, seguro que conocéis unos cuantos.

Y llegados a este punto, el de la imaginación, permitidme un inciso sobre los cuentos en general. Es curioso como, en relativamente poco tiempo, los cuentos han pasado de ser contados oralmente, a transcribirse en libros que primero solo contenían texto, luego incluían alguna ilustración y en la actualidad, especialmente los cuentos infantiles, son ilustraciones con párrafos cortos e, incluso, simplemente algunas frases. No es que tenga nada en contra de las ilustraciones, si tienen una cierta sensibilidad estética, cosa de la que carecen muchos de los cuentos infantiles que se publican hoy en día. Pero ¿qué espacio le queda a la imaginación de un niño cuando ve un cuento ilustrado? Desde luego mucho menos que si tiene que ser él el que cree en su mente los ambientes y personajes que aparecen en el cuento. ¿Cuántas veces os ha pasado leer una novela y luego, cuando la habéis visto en imágenes, en una película, os ha decepcionado enormemente?

Nuestra imaginación es mucho más potente y creativa que cualquier imagen que nos puedan dar. De hecho, es la capacitad de crear imágenes lo que nos permite pensar. Los niños comienzan a pensar primero en imágenes y después, a partir de los 7 años, pasan a pensar en palabras. Es entre los 2,5 y los 7 años cuando se desarrolla la imaginación de los niños. Y existen además tres tipos de imaginación: la sensorial, la auditiva y la visual. Y cada uno de nosotros tenemos más desarrollada una u otra. Dicho esto, la conclusión es que los cuentos infantiles deberían ser lo más descriptivos posible.

Y ahora vayamos a los malos de las historias. Los cuentos destinados a niños de hasta 7 años siempre deberían acabar bien. A partir de los 5 años les gusta, y asusta a la vez, que haya lobos, brujas, dragones y demás personajes malvados, pero estos al final del cuento tienen que morir. No sirve con que se transformen en buenos o no se sepa nunca más de ellos. El bien ha de vencer sobre el mal. Esta debe ser la lección de vida de los cuentos para estas edades. Pero para que los niños no se asusten, tenemos que contar estos cuentos con emocionalidad neutra, sin entonaciones “terroríficas” o exageradas. Si no le ponemos nosotros una carga dramática y negativa, los niños vivirán bien la muerte del malo.

Y para acabar, os dejo un listado de cuentos, recomendados según la pedagogía Waldorf de Rudolf Steiner. Varios de ellos son de los Hermanos Grimm y seguro que algunos ya los conoceréis, pero es preferible que intentéis conseguir las versiones originales, de mucha más riqueza imaginativa que las adaptaciones comerciales.

post-contes

Cuentos para menores de 3 años:
  • Los tres osos
  • La gallina roja y el grano de trigo
  • El niño que quería ser llevado por doquier
  • El gatito Tripi-Trapo
  • La vieja y el cerdito
  • La zanahoria
  • La pulguita y el piojito
  • Las bodas del tío Perico
  • Maschenka y el oso
  • Las cinco cabras
  • Los tres cerditos traviesos
  • La casita
Cuentos para niños de 4 a 6 años:
  • El rey rana
  • Los tres enanos del bosque
  • Los músicos de Bremen
  • Los duendecillos
  • Juanito y Margarita
  • La reina de las abejas
  • Las tres plumas
  • Madre Nieve
  • Los siete cuervos
  • El lobo y los siete cabritillos
  • La cenicienta
  • Blancanieves

A partir de los 7 años vendrían las fábulas y demás cuentos que tratan sobre las emociones, pero ese es otro capítulo.

Escrito por Nieves Posado

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